Un consultorio inclusivo que resiste en el temporal

Hace casi una década funciona en el hospital de General Roca un consultorio inclusivo impulsado por activistas travestis trans. El espacio nació de la organización comunitaria y hoy acompaña a más de 120 personas.

En la provincia de Río Negro funcionan distintosconsultorios inclusivos que buscan garantizar el acceso a la salud parapersonas travestis, trans y no binarias. Uno de ellos funciona desde hace casidiez años en el hospital de General Roca, Fiske Menuco, y se convirtió en unespacio clave de acompañamiento, atención y cuidado comunitario.

La iniciativa nació a partir de la organización deactivistas del colectivo travesti trans del Alto Valle. Entre ellas está GeorginaCoicheo, trabajadora sexual, mapuche, integrante de la Asociación de TrabajadorxsSexuales Travestis Trans de Río Negro (ATTS), quien recuerda que la idea surgióen 2015, luego de conocer experiencias de consultorios de pares en otrasprovincias.

“Nos dimos cuenta de que muchas compañeras no accedían alsistema de salud. Había miedo, discriminación y muchas veces terminábamosresolviendo solas situaciones que ponían en riesgo nuestra salud”, cuenta.

Después de años de insistencia, reuniones y gestiones conautoridades del hospital, el consultorio logró abrir sus puertas. El espaciofue acondicionado por las propias activistas.

Hoy el consultorio acompaña a más de 120 personas. Allí serealizan controles de salud, asesoramiento sobre tratamientos de hormonización,testeos rápidos de VIH y sífilis, entrega de preservativos y espacios deescucha.

Pero el consultorio también funciona como un espaciocomunitario. Antes de cada consulta hay ronda de mates, conversaciones yacompañamiento entre pares. “Primero se construye confianza. Después viene laconsulta médica”, explica Colicheo.

A pesar de su impacto, el espacio todavía no cuenta conreconocimiento institucional pleno dentro del hospital y se sostiene en granmedida con el trabajo militante del colectivo, que organiza rifas, ferias ydistintas actividades para cubrir gastos básicos.

En un contexto social y político adverso para el colectivotravesti trans, el consultorio sigue siendo una red de cuidado construida desde abajo.

“Estamos acostumbradas a transformar lo poco que tenemos.Este espacio se sostiene con la lucha del colectivo”, resume Colicheo.

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