Un pañuelo, una historia: Alfredo Reboredo

En las vísperas de cumplirse un nuevo aniversario del último golpe cívico, militar y eclesiástico, además de la marcha por la memoria, la comunidad de Bariloche se prepara para repintar sus pañuelos. María José Noriega pintó el pañuelo de Alfredo Reboredo, quien era su compañero cuando el Estado represor lo hizo desaparecer en el 77, en la ciudad de La Plata.

Hace años que la plaza del Centro Cívico, para muchxs habitantes de la ciudad, comenzó a ser la plaza de los pañuelos. Allí los últimos “veinticuatros” se reúnen por la mañana mujeres y hombres convocados por la necesidad dejar impresos “sus desaparecidos”, pintar los nombres de sus seres queridos, junto a un pañuelo blanco y a la fecha en que el Estado represor se los llevó. El pañuelo de las madres y las abuelas, los y las trae al presente, es el recuerdo para sus seres queridos, pero también para toda una comunidad.

Disputando un espacio que tiene varias capas de historia, en donde se cruzan una estatua de un genocida, con el recuerdo de las víctimas de otro genocidio décadas después, Proyecto Erre repone quiénes fueron esas personas detrás de los pañuelos.

Esta es la primera historia, la de Alfredo, integrante de la UES y Montoneros desaparecido con 21 años. Cuando las organizaciones sociales llamaron a pintar los pañuelos por primera vez, María José Noriega se sintió emocionada, cuenta: “por una lado por una cuestión personal de homenajear el amor que sentíamos, pero también por hermanarnos con todas las demás personas que iban a pintar”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *