La Piña de la Dignidad

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El 1 de septiembre de 1995, cuando todavía caminaban impunes por las calles los represores de la última dictadura cívico militar en Argentina, Alfredo Chávez, detenido en los años 70, encerrado y torturado en el Centro Clandestino de Detención “El Vesubio”, se cruzó al genocida Alfredo Astíz en Bariloche y lo trompeó. 18 años después Chávez recuerda cada detalle de ese día.

 

Alfredo Astíz integró el grupo de tareas de la Escuela Mecánica de la Armada, el mayor centro clandestino de detención de la dictadura. En los años 90 vacacionaba impune por el país.

 

 

 

Durante muchos años se celebró en esta ciudad “La Piña de la Dignidad”, la trompada que Alfredo Chávez le dio al genocida Astíz. La Renga, Madres de Plaza de Mayo, y militancia de la resistencia noventista copaban aquellos festejos.
Una vida de militancia 

Alfredo Chávez comenzó a militar a los 13 años, la película Sacco y Vanzetti estrenada en 1971 fue el empujón en ese camino. Cursaba el primer año de la escuela secundaria en el Carlos Pelegrini de Buenos Aires. Hoy lleva 45 años en eso de encontrarse con otrxs y compartir sueños de un mundo más justo. Fue integrante de la Federación Juvenil Comunista, “La Fede”, durante un año y de ahí se fue a la UES, la Unión de Estudiantes Secundarios, un espacio de jóvenes de la izquierda peronista. En 1976 abandonó el Carlos Pelegrini, comenzaba el terror y él había sido uno de los fundadores del centro de estudiantes. Terminó el secundario en un colegio de la provincia de Buenos Aires, hizo el servicio militar, y en 1978 lo chuparon en el Centro Clandestino de Detención El Vesubio, en la localidad bonaerense de Ezeiza. Después lo trasladaron a otras varias unidades de detención, estuvo en Villa Devoto, en La Plata, hasta que lo soltaron junto a sus 14 compañeros y compañeras con quienes había sido detenido. A partir de allí inició el exilio rumbo a Bariloche, desde febrero del 79 vive y milita en esta ciudad.

 

1 Comment

  1. Graciela Belli dice:

    Buenisimo este proyectorre. Presentacion y contenidos. Me quedo sobre todo con el rescate de las palabras de Salvador Allende. Recuerdo estar con unas amigad en Roca llorarando al lado de la Radio. Abrazo. Graciela

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