En la última edición de “Desigualdades, diferencias y luchas de acá”, la columna de la antropóloga Laura Kropff en el programa de radio Proyecto Erre, la docente e investigadora, habló sobre qué motiva el ritual de pintar los pañuelos blancos en la plaza del Centro Cívico todos los veinticuatros de marzo y por qué hacen referencia a una trama social actual.

Las pintadas que ya llevan 19 años, fueron convocadas inicialmente por militantes de derechos humanos, pero ahora están extendidas a otras personas no enmarcadas en organizaciones sociales. En abril de 2018 la concejala Ana Marks, presentó un proyecto de ordenanza para declarar esas pintadas como parte del patrimonio cultural de Bariloche. Sin embargo, el proyecto no avanzó porque no alcanzó la mayoría legislativa, pero la actividad reúne cada vez a más gente.

“Cada pañuelo tiene un nombre y alguien que lo pinta, y entre esas dos personas hay un vínculo y ese vínculo es una historia” Ese es el puntapié que eligió Laura Kropff para contar sobre la complejidad y las particularidades que tiene la reconstrucción colectiva de la memoria. Aquellos que eran de acá, los que fueron desaparecidos en otras ciudades, lxs evocadxs por quienes habitan hoy Bariloche, víctimas de la violencia institucional en democracia y cultrunes mapuches. Todo eso nos constituye como pueblo. Se expresa ahí nuestra creatividad en las tareas de la memoria.

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